Según informa Axios San Diego, la compañía CLEAR y la Transportation Security Administration (TSA) han puesto en marcha puertas biométricas en la Terminal 2 del aeropuerto de San Diego, dentro de una implantación que ya alcanza a 48 aeropuertos estadounidenses en plena temporada de alta demanda internacional.
Este sistema permite a los usuarios del servicio CLEAR+ acceder a los controles de seguridad mediante reconocimiento biométrico, sin necesidad de la verificación documental tradicional realizada por un agente de la TSA. El pasajero atraviesa una puerta automatizada que valida su identidad mediante reconocimiento facial y contrasta la información con su documento oficial y la tarjeta de embarque. Según destaca Axios San Diego, CLEAR asegura que no consulta bases de datos gubernamentales ni toma decisiones autónomas sobre el acceso.
La apuesta por la biometría va más allá del modelo de CLEAR. The Sun informó de que la TSA ha implementado puertas de autoservicio para usuarios de TSA PreCheck en el aeropuerto Charlotte Douglas, en Carolina del Norte. En este caso, los viajeros escanean una identificación compatible con REAL ID y el sistema verifica automáticamente la identidad, el embarque, la validez del documento, la elegibilidad para PreCheck y la coincidencia facial antes de permitir el acceso a la zona de inspección, eliminando la necesidad de mostrar documentación a un agente.
Aunque el ahorro de tiempo por pasajero se estima en apenas unos segundos, el efecto acumulado puede resultar significativo en aeropuertos que gestionan decenas de miles de viajeros cada día. Charlotte Douglas, por ejemplo, registra unos 35.000 pasajeros diarios y esta tecnología forma parte de una ampliación de terminal valorada en 608 millones de dólares. Aun así, los agentes de la TSA continúan supervisando el proceso, especialmente en los momentos de mayor afluencia.
Expansión del programa Touchless ID
Otro de los pilares de esta transformación es TSA PreCheck Touchless ID, un programa voluntario de reconocimiento facial dirigido a pasajeros inscritos en PreCheck. Según The Washington Post, la TSA planea extender este sistema a 65 aeropuertos, priorizando aquellos situados en ciudades que acogerán partidos del Mundial de 2026.
Para utilizarlo, los viajeros deben estar inscritos en TSA PreCheck, disponer de un número Known Traveler, tener una cuenta activa con una aerolínea participante y haber vinculado previamente su pasaporte digital. Antes del viaje, deberán aceptar el uso del servicio y recibir la indicación “Touchless ID” en su tarjeta de embarque electrónica.
Diversos medios ya habían adelantado que la expansión incluiría medio centenar de aeropuertos adicionales y la participación de compañías como American Airlines, Alaska Airlines, Delta, Southwest y United. Aunque la validación se realiza en cuestión de segundos, las autoridades recuerdan que los viajeros deben seguir llevando su documentación física como respaldo ante posibles incidencias técnicas o verificaciones adicionales.
Impacto para el turismo internacional
La implantación de estos sistemas también afecta a la planificación de los viajes hacia Estados Unidos, especialmente en productos turísticos vinculados al Mundial, circuitos urbanos o combinados con Canadá y México, país que igualmente está impulsando controles biométricos en sus aeropuertos.
El aumento de viajeros previsto obligará a agencias de viajes, turoperadores y aerolíneas a informar con mayor claridad sobre los requisitos de acceso, los distintos carriles disponibles y las alternativas existentes en caso de que falle la validación biométrica.
Debate sobre privacidad y acceso
La expansión de estas tecnologías ha reabierto el debate sobre la protección de datos y la igualdad de acceso. The Washington Post recoge críticas relacionadas con el uso del reconocimiento facial y la posible circulación de información entre organismos públicos. Por su parte, la TSA insiste en que la participación es completamente voluntaria y que los datos biométricos se eliminan en un plazo de 24 horas. Asimismo, Town & Country señala que el servicio Touchless ID no supone un coste adicional para quienes ya están inscritos en TSA PreCheck.
Desde la perspectiva del sector turístico, la biometría se perfila como una solución para optimizar la gestión de capacidad en aeropuertos con elevada congestión. Reducir apenas unos segundos en cada verificación documental puede traducirse en una mejora significativa cuando se manejan grandes volúmenes de pasajeros.
No obstante, el éxito de estos sistemas dependerá de la fiabilidad tecnológica, de una adecuada información al viajero y de la coordinación entre aeropuertos, compañías aéreas y autoridades. Todo apunta a que la seguridad aeroportuaria estadounidense evolucionará hacia un modelo cada vez más automatizado, segmentado y apoyado en el uso de datos personales.
Para los profesionales del turismo, esto implica incorporar información actualizada sobre controles biométricos, requisitos documentales y procedimientos de seguridad al proceso de venta y asistencia al cliente. En este nuevo escenario, la experiencia del viajero comenzará mucho antes de llegar al aeropuerto, con la configuración previa de perfiles digitales, documentos y autorizaciones necesarias para agilizar su paso por los controles.