Viajes

Turismo de cercanía, control del gasto y reservas de última hora: así responde Europa a la incertidumbre internacional

Turismo de cercanía, control del gasto y reservas de última hora: así responde Europa a la incertidumbre internacional

La creciente preocupación por la situación geopolítica global —marcada por las tensiones en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y otros focos de inestabilidad—, junto con el aumento de los costes de viaje, está modificando los hábitos de los turistas europeos. Cada vez más viajeros optan por destinos próximos dentro del continente y retrasan sus decisiones de compra hasta el último momento. En definitiva, los ciudadanos no renuncian a viajar, pero buscan minimizar riesgos económicos y ganar tranquilidad. Para España, considerada un destino seguro en este contexto, esta tendencia refuerza las previsiones de crecimiento turístico y contribuye a mejorar las expectativas sobre la aportación del sector al PIB. Sin embargo, los especialistas advierten de que, en un escenario que podría superar los 100 millones de visitantes, el éxito turístico no puede medirse únicamente por el número de llegadas.

Estas conclusiones se expusieron durante una jornada organizada por el Colegio de Economistas de Cataluña el pasado 28 de mayo, en la que participaron José Rodríguez, presidente de la Comisión de Turismo del Colegio y CEO de Sercotel; David Cesar Heyman, economista de CaixaBank Research; y Mònica Santa Eulàlia, directora de la Unidad de Cultura del Dato de la Agencia Catalana de Turismo (ACT).

En la apertura del encuentro, José Rodríguez destacó que las perspectivas para la temporada estival de 2026 en España se sitúan entre positivas y muy favorables, consolidando el peso estratégico del turismo dentro de la economía nacional.

El contexto económico internacional está condicionado por el conflicto en Irán. Según explicó David Cesar Heyman, cerca de la mitad de los flujos mundiales de petróleo se encuentran afectados y sin alternativas claras de redistribución, lo que incrementa las presiones inflacionistas y endurece las condiciones financieras. A ello se suma la incertidumbre derivada de la política arancelaria impulsada durante el segundo mandato de Donald Trump.

A pesar de este entorno complejo, España mantiene una posición relativamente sólida, con una previsión de crecimiento económico del 2,4% en 2026 gracias al aumento de la población, la mejora del empleo y unos costes energéticos más competitivos que los de otros países europeos.

En el ámbito turístico, la situación genera efectos contrapuestos. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores europeos podría reducir tanto el volumen de viajeros como su gasto. Por otro, la inestabilidad en destinos competidores favorece el desvío de turistas hacia España. El resultado final dependerá en gran medida de la evolución y duración de los conflictos actuales.

Vuelos más caros y nuevos hábitos de consumo

Mònica Santa Eulàlia señaló que el aumento del precio de los billetes de avión, con incrementos que oscilan entre el 20% y el 40%, está transformando los patrones de viaje. Los desplazamientos de larga distancia pierden protagonismo frente a las escapadas dentro de Europa.

Las tendencias observadas en los principales mercados emisores reflejan cambios significativos:

  • Reino Unido muestra una elevada sensibilidad al precio y refuerza las reservas de última hora.
  • Francia prioriza la proximidad y el control del presupuesto, beneficiando especialmente a territorios cercanos como Cataluña.
  • Alemania apuesta por destinos percibidos como seguros y recupera el interés por los paquetes turísticos organizados.
  • Italia concede al factor seguridad una importancia similar a la del precio.
  • Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo registran un aumento de los viajes en coche y del turismo interno.

Ante esta situación, la Agencia Catalana de Turismo ha ajustado su estrategia promocional, reduciendo esfuerzos en mercados lejanos como Asia para concentrarse en Europa, Estados Unidos —que mantiene una demanda sólida— y el mercado nacional.

Durante el debate también se abordó la necesidad de redefinir las métricas utilizadas para evaluar la evolución del sector. Aunque el gasto medio diario continúa siendo un indicador clave, los expertos consideran imprescindible incorporar variables relacionadas con la congestión, la sostenibilidad o la productividad.

Heyman señaló que aumentar el gasto por visitante requerirá adaptar tanto la oferta empresarial como la de los destinos hacia propuestas de mayor valor añadido. En la misma línea, Santa Eulàlia defendió que el futuro del turismo no debe medirse exclusivamente por el número de turistas recibidos. Según explicó, tras la pandemia los viajeros buscan experiencias más auténticas y menos masificadas, aunque en la práctica muchos siguen concentrándose en los mismos destinos. Por ello, uno de los grandes desafíos será gestionar adecuadamente las expectativas del visitante.

En cuanto al papel de la inteligencia artificial, la representante de la ACT destacó su utilidad para mejorar la segmentación de mercados y facilitar la transferencia de conocimiento. Por su parte, Heyman subrayó su potencial para aumentar la eficiencia y la rentabilidad empresarial mediante la optimización de procesos.

Pese a las oportunidades que ofrece la tecnología, ambos coincidieron en que la esencia del turismo seguirá siendo la misma: una actividad basada en las personas, la experiencia y la interacción humana.

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