La transformación digital sigue avanzando en el sector turístico y extiende ahora su alcance al litoral. Tras consolidarse en ámbitos como la hotelería, los museos o el transporte, el Internet de las Cosas (IoT) comienza a redefinir la experiencia de los usuarios en las playas mediante el desarrollo de las llamadas “smart beaches” o playas inteligentes, un modelo que empieza a ganar terreno en España de cara a las próximas temporadas vacacionales.
Cada vez son más los destinos costeros que incorporan plataformas digitales para gestionar en tiempo real servicios que tradicionalmente se realizaban de forma presencial.
Gracias a estas tecnologías, los visitantes pueden reservar aparcamientos, alquilar sombrillas y hamacas, realizar pagos electrónicos, acceder a instalaciones deportivas o conectarse a redes wifi de alta capacidad directamente desde sus dispositivos móviles, sin necesidad de desplazarse por el recinto.
Italia marca el camino
España observa de cerca la evolución de Italia, considerada la referencia europea en este modelo de gestión turística. El país transalpino ha desarrollado durante los últimos años diversas iniciativas para digitalizar la experiencia en sus playas, convirtiéndose en un laboratorio de innovación para otros destinos mediterráneos.
Desde 1NCE destacan que esta tendencia, nacida en el mercado italiano, comienza a expandirse a otros países con fuerte dependencia del turismo, entre ellos España. Todo apunta a que estas soluciones tecnológicas pasarán a formar parte habitual de la oferta turística en los próximos años.
Uno de los ejemplos más avanzados se encuentra en la región italiana del Véneto. Allí, playas como Bibione permiten gestionar mediante mapas interactivos la reserva online de hasta 18.000 sombrillas, así como plazas de aparcamiento y accesos a diferentes áreas de ocio y entretenimiento.
En otros destinos próximos a Venecia también se han puesto en marcha sistemas de comercio digital que permiten a los bañistas solicitar productos y recibirlos directamente en su ubicación dentro de la playa, desde artículos de protección solar hasta otros servicios de conveniencia.
Más accesibilidad y seguridad
El concepto de playa inteligente no se limita a mejorar la comodidad del visitante. También busca reforzar la accesibilidad, la inclusión y la seguridad mediante herramientas digitales adaptadas a distintos perfiles de usuario.
Estos espacios incorporan infraestructuras específicas para personas con movilidad reducida, además de áreas diseñadas para determinados segmentos de mercado, como viajeros que se desplazan solos o turistas que viajan acompañados de sus mascotas.
La conectividad que proporciona el IoT permite además gestionar digitalmente servicios como duchas, vestuarios, instalaciones deportivas, taquillas inteligentes o cajas de seguridad automatizadas, contribuyendo a mejorar la experiencia del usuario y a reducir riesgos como los robos o la pérdida de objetos personales durante la estancia en la playa.