La escasez de combustible en Cuba está complicando seriamente las operaciones de las aerolíneas que vuelan a la isla. Algunas compañías se ven obligadas a hacer escalas técnicas en terceros países o a cargar más combustible desde su origen para asegurar la seguridad de los vuelos.
La inquietud en el sector aéreo crece por la presión política sobre Cuba y su efecto directo en las operaciones, sobre todo en los vuelos con Estados Unidos. Prácticas como el “tankering” (cargar más combustible del necesario) o paradas técnicas en aeropuertos como Nassau o Santo Domingo ya son habituales para sortear las restricciones energéticas.
Expertos alertan de que, si la falta de combustible sigue, los Servicios de Tráfico Aéreo (ATS) en el espacio aéreo cubano podrían verse en peligro grave. Estos servicios incluyen radares, controladores y comunicaciones que guían y coordinan los vuelos. Aunque hay planes de emergencia por si se interrumpen por completo, el impacto sería alto, especialmente para los vuelos que pasan cerca de La Habana.
Por eso, las autoridades estadounidenses han pedido formalmente a la FAA que traslade a la Casa Blanca la necesidad de garantizar la continuidad de los ATS cubanos. Lo consideran esencial para la seguridad de los vuelos, la fluidez del tráfico aéreo y la protección de pasajeros y aeronaves estadounidenses, además de los intereses de EE.UU. en su propio espacio aéreo.
Al mismo tiempo, la FAA planea reforzar las revisiones de seguridad aérea en América Latina. El sector sigue de cerca lo que pasa en Cuba, un mercado estratégico para el tráfico regional y para las operaciones que salen de aeropuertos del sur de Estados Unidos.