Hablar de Las Palmas de Gran Canaria es también hablar de cocina y de una cultura gastronómica rica en matices. En sus bares, terrazas, restaurantes y en cada mesa de cada casa se puede saborear la historia de una ciudad atlántica que ha creado su recetario particular con propuestas que siempre utilizan producto local como hilo conductor.
Cualquier foodie, incluso aquellos más exigentes, saben que en la capital grancanaria encuentran un auténtico cielo para su paladar. No solo por sus sabores y su recetario, también por la calidad de sus restaurantes. La ciudad, por ejemplo, cuenta con tres restaurantes con estrella Michelin: Muxgo, Tabaiba y Poemas by Hermanos Padrón.
Una ruta del vino con esencia isleña
Uno de los grandes atractivos enogastronómicos de Las Palmas de Gran Canaria es la Ruta del Vino, un recorrido de la isla que también transcurre por la ciudad y que permite descubrir los sabores volcánicos de unos caldos únicos y paisajes ligados al cultivo de la vid en la isla. En este itinerario, hay bodegas, bares, restaurantes y bochinches (un establecimiento de carácter popular donde se sirve comida casera y vino de cosecha propia) que forman parte de él y para conocer algunos de los más sugerentes, no es necesario salir del destino grancanario.
En la ciudad pueden disfrutarse de catas y maridajes de vinos con Denominación de Origen Protegida Gran Canaria en sus múltiples vinotecas, a través de las referencias que se encuentran en los mercados de abastos o poniendo rumbo a Tafira y a la Caldera de Bandama. Una curiosidad, la Ruta del Vino de Gran Canaria es la única ruta española fuera del territorio peninsular y la primera del archipiélago canario.
Platos con identidad propia
Uno de los grandes emblemas de la gastronomía isleña, también de Las Palmas de Gran Canaria, son las papas arrugadas con mojo, un clásico entre clásicos. Como es sabido, se sirven con salsas típicas como el mojo rojo (a base de pimentón y ajo) o el mojo verde (con cilantro y comino), ideales como aperitivo o acompañamiento todo el año.
Además, si hay algo con identidad propia en la isla es el queso. Este manjar tiene una tradición especial en Gran Canaria, que cuenta con más de 80 miniqueserías que elaboran productos únicos en los que se evidencia los microclimas y la biodiversidad de la región. Desde el Flor de Guía, Media Flor de Guía y de Guía —con Denominación de Origen Protegida—, hasta los curados de Fagajesto o Pajonales y los ahumados de Valsequillo, estos quesos son imprescindibles en el amplio recetario de la ciudad.
En este destino, los productos del mar adquieren protagonismo. Además de las lapas con mojo (moluscos similares a las almejas que se preparan a la plancha con un toque de mojo picón); en verano es también tiempo de pescados frescos: especies locales como el cherne o la vieja (pez loro) se sirven a la plancha o en preparaciones tradicionales como el sancocho canario, un plato festivo que consiste en pescado salado cocido, acompañado de papas, batata, mojo y gofio (harina de cereales tostados).
No es lo único para lo que se utiliza este tipo de harina ya que, entre los dulces, destacan elaboraciones caseras como la mousse de gofio, suave y cremosa, o el polvito uruguayo, un postre frío a base de nata montada, dulce de leche, merengue y galletas trituradas, que se ha convertido en imprescindible en muchas cartas. Sin olvidar los helados de sabores tan autóctonos como el de plátano, el de bizcocho de moya, el cubanito —con sabor a las populares galletas canarias—, el de tuno indio, fruto de la penca, una planta muy popular en Canarias, o el de dulce de batata.
Un hito en la historia gastronómica de España
Las Palmas de Gran Canaria también ha sido pionera en la apertura a otras culturas culinarias, en las que destacan la cocina japonesa, coreana, india, nepalí, thai, entre otras. En esta ciudad se inauguró el primer restaurante japonés de España, Fuji, que abrió sus puertas en los años 60 en pleno centro urbano. Este dato, poco conocido, refleja el carácter cosmopolita y vanguardista de la capital grancanaria, que hoy continúa acogiendo cocinas del mundo sin perder su esencia. El restaurante sigue abierto hoy en día (aunque desde 2022 se ubica en la playa de Las Canteras); en un primer momento su clientela fue una potente colonia nipona asentada en la capital, pero hoy en día es una opción infalible para los grancanarios fanáticos de la cocina asiática y, especialmente, la japonesa.
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