La Semana Santa andaluza, una de las celebraciones más importantes del año, está sufriendo un duro golpe por la paralización del AVE entre Andalucía y Madrid y por el temporal que lleva semanas azotando la región. El sector turístico alerta de un descenso claro en las reservas y de una incertidumbre creciente entre los viajeros nacionales, sobre todo en ciudades y destinos culturales.
Como recuerda Vozpópuli, la línea de alta velocidad sigue cortada desde el accidente mortal de Adamuz, con varios plazos de reapertura anunciados por Transportes que no se han cumplido. Los billetes siguen bloqueados al menos hasta el 17 de febrero, y las obras se han complicado aún más por el mal tiempo, alargando el desbarajuste.
El temporal ha traído lluvias fuertes, inundaciones y daños en carreteras, lo que ha dificultado los desplazamientos y ha generado preocupación en el sector. En algunos destinos se habla de caídas de reservas de hasta el 30 %, con pérdidas económicas diarias importantes. En Sevilla, por ejemplo, la hostelería ha visto descensos de actividad cercanos al 40 % en los últimos meses.
El turismo nacional es el más perjudicado por la falta de conexiones fiables, ya que depende mucho del AVE para escapadas de fin de semana y para la Semana Santa. A diferencia del turista extranjero, que suele llegar en avión, el visitante de Madrid y otras comunidades ve peligrar sus planes por la incertidumbre de la reapertura, y muchos están optando por otros destinos.
El impacto también llega al turismo de congresos y a las agencias de viajes, que están gestionando anulaciones, cambios y consultas constantes sobre si el tren va a funcionar o no. Por eso el sector pide medidas de apoyo y reclama que se incluya al turismo en las ayudas previstas por el temporal, considerando que las pérdidas de actividad y los daños en instalaciones necesitan respaldo institucional.
La Junta de Andalucía estima que cada día sin servicio ferroviario genera pérdidas de entre 485.000 y 500.000 euros en el sector turístico. Si contamos los 26 días transcurridos desde el accidente en Córdoba, la cifra ya estaría entre 12,6 y 13 millones de euros.